El Dr. Willheim Reich describió el Orgón como la energía cósmica que forma parte de toda materia viviente. El nombre proviene de “Organismo y orgasmo”, que hace referencia a la energía vital y en potencia creadora.
Un generador de Orgón o transmutador de energía es una estructura compacta y sólida hecha para estimular las propiedades piezoeléctricas de sus materiales y así atraer, acumular, ordenar y potenciar la energía presente, transformando las ondas electromagnéticas negativas y caóticas en energía vital, armonizada y en perfecta sintonía con la naturaleza, lo que se refleja en efectos biológicos reparadores, es por esto que ha sido utilizado con fines terapéuticos debido a sus beneficios en un amplio rango de aplicaciones.
La Labradorita alinea los cuerpos físico y etérico, estimula la intuición y los dones psíquicos.
Psicológicamente disipa miedos e inseguridades, fortalece la fe en el yo y la confianza en el universo.
Calma la mente hiperactiva, energiza la imaginación y aporta también contemplación e introspección.
Nacida de las estrellas y descubierta en un fragmento de meteorito, la Moissanita es una de las gemas más poderosas y enigmáticas de nuestro tiempo.
Su esencia está compuesta de carburo de silicio, una unión mágica entre el carbono, símbolo de la vida orgánica y terrenal, y el silicio, guardián de la información cósmica y la vibración cristalina.
El silicio no es solo un elemento físico: es el código de ascensión que acompaña a la humanidad en su transición hacia nuevas dimensiones.
Mientras el carbono nos ancla a la experiencia humana, el silicio abre portales hacia lo infinito, permitiendo el despertar del cuerpo de luz y la integración de frecuencias más elevadas.
La evolución espiritual del ser humano consiste en transformar su biología de una base carbono a una base silicio, un cambio hacia lo cristalino, lo luminoso y lo eterno.
La Moissanita, con su brillo superior incluso al diamante, refleja activa en nosotros la red cristalina de la conciencia.